Caprichos




Sí, es cierto, la instantánea da un aire -en forma y contenido- a La rendición de Breda. Pero a mí me evoca más la estampa de un grabado goyesco, al estilo de Los caprichos, esa serie de caricaturas creadas por el de Fuendetodos a modo de sátira polisémica. Quizá con algún leve cambio de titulares: El sueño del poder (que no de la razón) produce monstruos.


La escena me recuerda a esos frescos corales, repletos de miradas cruzadas, ensimismadas o complacientes, trenzadas en un mismo plano. Todas y todos parecen contentos, satisfechos por el acuerdo, excepto quien debe -por imperativo estratégico- entregar el documento que rubrica el acuerdo, y ese otro personaje aislado a la izquierda del cuadro, en pose reflexiva, que contrasta con el entusiasmo impostado de Susana Díaz.


La ficción -por lo menos en este caso- no supera a la realidad. La toma es reveladora, pero no explícita todo aquello que muestra; es necesario el complemento de la interpretación para disfrutar de los detalles, de los códigos velados que contiene, en su mayoría esperpento hiperbólico de las emociones e intenciones reales que albergan los personajes.


La exégesis fotográfica va según las sensibilidades. Ustedes decidan.

Ramón Besonías Román

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